No enseña nada. Pero te deja las manos ocupadas.
Cuatro piezas: la estrella que respira, el huevo que se
desarma, el cubo que no termina y el gato que hace clic.
Funciona igual para el niño que no se queda quieto que
para el adulto en una reunión de dos horas. Las manos
ocupadas dejan la cabeza más tranquila.
